miércoles, 18 de julio de 2012

MADRID: DE PLAZA DE CASTILLA A LAVAPIES POR EL REINA SOFIA


Estaréis acostumbrados a ver Madrid al derecho. Yo os propongo un recorrido invertido, imaginario, ni real ni falso; os propongo ver Madrid desde los reflejos de sus fachadas acristaladas o desde sus ventanales. Las fotografías normales de cualquier ciudad son postales. He intentado trasmitir aquellas imágenes que vemos todos los días en los escaparates, en las fachadas y en las cuales no sabemos si la realidad esta dentro o esta fuera. Cuando vayáis de compras en cualquier parte fijaros en el segundo plano del escaparate, sobre todo si esta en sombra, y podréis ver reflejado al personal que pasa por la acera, la fachada de enfrente e incluso os vereis a vosotros mismos. (Incluso, a lo mejor, os descubrís de nuevo al veros.)
Varéis un montón de cosas que conocéis pero distintas; un mundo que existe, irreal deformado contrario al que nos rodea pero sujeto a el como parte indivisible y del que no se puede separar jamas. Es el espejo, un reflejo simetrico y a veces invertido de lo que estamos acostumbrados a ver de otra forma.
Hoy vamos a hacer un recorrido desde la plaza de Castilla hasta la de Lavapies por el eje Castellana y rodeando el museo Reina Sofía.
Espero que os guste esta primera entrega de Madrid reflejado resumen de una mucho mas acaudalada en fotos.


En lo que se ha venido a llamar Puerta de Europa, Salida de la plaza de Castilla hacia la carretera de Burgos, están situadas las torres KIO. Dos torres gemelas, inclinadas hacia el interior de la continuación de la Castellana, que te imponen cuando pasas por debajo de ellas. No estamos acostumbrados a ver edificios desplomados hacia uno. Sus vidrios reflejan un Madrid que se expande hacia el horizonte y que se pierde en los limites de su sierra


 


No es la estrella de los Reyes Magos. Es una de las estrellas que marcan la calidad de un hotel entre plaza de Castilla y Cuzco. En ella se reflejan borrosos los arboles del paso de la Castellana. Según el día y la hora en que se mire la estrella tiene movimiento interior y sus colores y tonos van cambiando con las distintas estaciones del año.


 

Los ojos marcianos de la plaza de Cuzco. Reflejan con distorsiones los edificios de ladrillo que existen enfrente y como estos también tienen cristales las deformaciones se multiplican. Parecen los ojos de unos unicornios que se hayan juntado para mirarnos cada uno desde una ventana.



Las vidrieras del estadio Santiago Bernabeu destellan colores. En primer plano los arboles del paseo del Castellana. Detrás, deformados debido a las tensiones que se ejercen sobre el vidrio, se ve un bloque tipo de esta avenida en los que un vecino a cogido la terraza y la ha hecho prolongación, casi seguro, de su salón



En la confluencia de la Castellana con Raimundo Fernández Villaverde seguimos viendo los edificios que hay hacia el norte del paseo.
 
 
 

El interior del espacio existente entre Fernandez Villaverde y la torre Picasso esta repleta de edificios que se reflejan unos a otros como pedazos, trozos de estructura, filamentos de hierro que vistos así no parecen tener un fin concreto, excepto el solazar nuestra vista con alucinaciones costructivas.

 
 
 

 
 
 
 
Las plazas nuevas de las nuevas zonas de oficinas y centros comerciales enormes con sus fachadas de vidrio permiten recrearse en ellas todo el tiempo que haga falta.
Pero sigamos nuestro camino. Hay que seguir Castellana abajo buscando el Madrid de los palacetes y las incrustaciones de edificios modernos.

 

Cerca de la confluencia de Abascal con Castellana, existe un edificio acristalado que mire Ud. por donde el azar y el destino han querido que la imagen de algo que pudiera ser una figura humana con gafas y pelo canoso, se forme gracias a la disposición de los edificios que tiene al rededor y que se reflejan en ella.



Un poco mas adelante en la calle del General Martínez Campos esta este edificio que parece como si se hubiese arrugado. Da la sensación que el arquitecto haya realizado el proyecto sobre papel mojado.



Antes del negro edifico de la Mutua, existe este que presenta esta escultura. Detrás en sus vidrieras se reflejan los árboles del paseo de la Castellana.




 Subimos un rato por la calle Alcalá, hasta la esquina de la Gran Vía, donde esta una Victoria alada sobre el edificio Metrópolis.

 

Los parabrisas de los autobuses sirven también para ver la ciudad. Aquí la calle Alcalá presenta detrás su bajada hacia la Puerta del Sol.



Hemos bajado hasta el Circulo de Bellas Artes. Antes, en un edificio ahora cerrado, estaba allí el Hotel Suecia. Queda aun su marquesina, dorada, oxidada por el paso del tiempo y el olvido. En ella, como si fuese un Picasso, se refleja la techumbre del Banco de España.
Al repasar esta entrada, me doy cuenta que esta fotografia ya es imposible. La marquesina ha desaparecido. Esta imagen es imposible que se vuelva a repetir.



Estamos en unos balcones preciosos de la Carrera de San Jerónimo. Dentro de poco pasaremos por delante de los leones de las Cortes y desembocaremos en la plaza de Neptuno.



Neptuno. Reflejado en los cristales de la tienda parece encerrado, resguardado para que nadie pueda acceder a el.Los de la tienda lo quieren para ellos solos.



Suspendido en el aire, el Caixa Forum se ha convertido en un edificio museo emblemático de Madrid. Por debajo de él los fantasmas salen de un jardín imaginario e intentan buscar la libertad.

 

Las vidrieras del Reina Sofía toman los antiguos edificios de la plaza y los copia, como queriendo que en su modernidad permanezca el pasado que le rodea.

 

Nos acercamos al final del recorrido. En las planchas de aluminio del museo se refleja una de las corralas de Lavapies. Esas corralas que cantaron en novelas y zarzuelas. Solo se vislumbra pero ahí esta y en este caso si que es un encuentro del XVIII con el XX.


 

Hemos llegado al final del viaje. En el corazón de Lavapies esta el Centro Dramático Nacional. De su vuelo acristalado pende uno de los edificios de este barrio.
Aquí os dejo. Espero que os haya gustado y entretenido. Yo por lo menos me lo he pasado en grande compartiéndolo con vosotros.
Sed felices.
Antonio

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