miércoles, 10 de octubre de 2012

VOLANDO SIN MOTOR.-Veleros de aereomodelismo

En mi segunda toma de contacto con el aereomodelismo, allá por el año mil novecientos noventa y cuatro, después de unos cuantos años de abstinencia, comencé con aviones de gasolina como si de un novato se tratase. 
Atrás habían quedado aquellos años del aereomodelismo radioteledirigido que funcionaba con emisoras que tenían la misma frecuencia que los walquitalquis y los juguetes de los niños. Cuantos aviones se fueron al suelo por culpa de interferencias provocadas por esas frecuencias compartidas.
Hoy las cosas han cambiado mucho. Las radios se han vuelto inteligentes y lo primero que hacen al encenderlas es escanear las frecuencias que hay en el aire y elegir una que no se este usando. Y encima llevan una especie de banda con código que si no la lleva otra frecuencia en el mismo espacio no la admite.
De aquellos viejos aparatos con servos pesados y paquetes de pilas nada seguros a lo existente hoy en día hay un mundo de avances tecnológicos.
Y en los veleros esos avances se han notado en la fiabilidad de las emisoras, en los materiales empleados etc etc.
Pero no se ha dejado de lado las antiguas técnicas; para introducir a la gente joven en este mundo hay que enseñarles los fundamentos, que conozcan las posibilidades de las alas construidas de madera, enseñarles a manejar para que rompan poco y con ello se consigue buenos pilotos y gente que comprende el medio ambiente con el que tiene que convivir en los días de vuelo.
En la presentación de hoy podréis comprobar que existen dos modalidades básicas del velero puro: una el vuelo en llano en la que el avión es arrastrado por otro avión o bien lanzado con una catapulta y la otra el vuelo en ladera en la que el avión se lanza con la mano y a volar.
Os dejo con las fotos; tenéis veleros y motoveleros. Para empezar son mejores los segundos pues te pueden sacar de situaciones apuradas, pero el que aprenda a volar con un velero puro seguramente tendrá pocos percances con cualquier otro avión.

Empecemos con los aviones en el llano...


Velero de mas de cuatro metros de envergadura, llevado a la cabecera de la pista para emprender su vuelo remolcado.





El velero de cuatro metros se eleva remolcado por su avión nodriza. ¿Veis al piloto?


 

Otro velero de 3,50 metros de envergadura se levanta en el campo de vuelo de Torres de la Alameda en Madrid remolcado y con el tren de aterrizaje aun fuera.




Se ha llegado arriba, a partir de este momento solo el aire y el viento serán tus compañeros. De la pericia de saber encontrar las térmicas dependerá la duración del vuelo. Hoy por el cielo existente es posible que los aviones se mantengan mas facilmente en el aire.





Grupo de participantes en una competición de veleros  de menos de tres metros en Guadarrama.



Dejamos los vuelos de llano y nos acercamos a la ladera.



Aquí me tenéis, con mi velero de 2,60 metros de envergadura el día que lo estrene, en la ladera del Gurugu encima de Alcalá de Henares.







Este es otro de mis veleros, 3,60 ms. de envergadura el primer día que volaba. En el momento de la suelta se escapo de la mano por una racha de ladera pero mi amigo Rubén que lo pilotaba lo salvo y voló perfectamente.





Un velero de construcción clásica. Realizado a base de maderas, modelo norteamericano que ha enseñado a infinidad de aereomodelistas, robusto, manejable, sencillo.






Esta es el ala de un avión como el anterior en fase de montaje. Madera de balsa y papel harán deliciosas las horas de vuelo con vientos muy calmados.







Un motovelero con el motor en marcha, pues tiene la hélice abierta, vuela en una ladera un día con nubes de tormenta.






Sensación única estando en el suelo. Tu avión se desplaza con el aire que sube del llano. A lo lejos las nubes indican que dentro de un rato la tranquilidad que tenemos ahora se convertirá en fuerte viento para este tipo de avión.





Volando en el cero del Viso a unos cinco kilómetros de Madrid. Al fondo la sierra del Guadarrama. Una tarde fantástica de invierno con vientos del norte que son buenos en ese cerro.




Una de las ventajas de volar en ladera, si hace viento, es que cuando te cansas de mirar hacia arriba puedes volar por debajo de tus pies.Primer día de mi velero de 2,60 ms.





El velero pasa a cinco o seis metros de distancia sobre la ladera. Es ahí donde aprovecha todo el aire que sube por ella.




Es una tarde de vientos en calma, muy tarde ya, esta anocheciendo y en un ultimo vuelo dos veleros térmicos vuelan emparejados camino de una pista de aterrizaje que les espera en un sembrado.






Donde están los aviones vienen los pájaros o viceversa. Los pájaros están ahí, como este avión, porque las corrientes ascendentes llevan consigo infinidad de insectos de los que alimentarse. Motovelero con el motor apagado.









Volando en el Gurugu. Al fondo, doscientos metros por debajo del avión los campos secos y la autovía que va a Torrejón. Aquí arriba el silencio solo lo rompe el silbido de las alas en los picados.






Un motovelero toma tierra. Fabricado con porespán, este avión es fantástico para aprender. Bien equilibrado se mantiene en las térmicas facilmente; y si no dando un poco de motor vuelve a remontar. 
En las laderas, con vientos suaves un avión puede permanecer en el aire horas.

Os dejo con un compañero que a veces aparece cerca de donde nos encontramos y que aprovecha al igual que los aviones las corrientes de la ladera para volar con su parapente.



Que tengáis un buen día. Sed felices.
Antonio.




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