viernes, 30 de enero de 2015

Carta a Soledad: recordando la primavera.-

Querida Soledad:
suenan en el cristal de la ventana las gotas de agua fría que traen el viento y las nubes de un día que comienza a ponerse invernal. Es un sonido pausado, agudo y constante, que suena al compás del viento que cada vez arrecia más fuerte.

Cerezo Sta Lucia, prunusMahaleb


Las ultimas luces de la tarde van perdiendo intensidad, vigor, y una monotonía gris, cada vez mayor, inunda el pequeño espacio del patio al que da mi rincón de trabajo; un rincón tranquilo, sosegado en el que solo faltas tú.

Endrino

El pequeño tintineo de las gotas contra el vidrio me ha traído a la memoria la primavera con sus aguaceros impetuosos y sus tormentas maravillosas que, en las noches madrileñas, iluminan el cielo con infinidad de culebrillas que resuenan como látigos lanzados al aire indiscriminadamente.

Manzano Malus domestica golden deliciosus.

Curioso, Soledad, que entre soplo y soplo del aire contra la ventana, tu nombre y tu imagen se vienen a mí, recordándote como una primavera que anima mi espíritu decaído y triste. Es un rayo de esperanza tu imagen y tu sonrisa. Me gustaría que compartieses conmigo esta soledad del cuartito y escuchases el tintineo de las gotas contra el cristal…

Cerezo picota

Cuando la primavera está pronta a nacer, son los frutales los primeros en indicar que se aproxima y se embellecen con un montón de flores que serán los frutos del verano. Ciruelos, manzanos, almendros, prunos y muchos más se visten de largo luciendo en su contorno con las más bellas flores cuando los demás árboles ni siquiera han comenzado a sacar sus hojas.

Cerezo Boulard

A su alrededor, como si de un maravilloso regalo se tratase, comienzan a bullir infinidad de insectos que quieren alimentarse de ellas, gozar sorbiendo sus néctares, que estas entregan gustosas porque saben que su descendencia va en ello.

Granado

Maravilloso milagro el de la vida. Una simple abeja transporta en sus patas un grano de polen que al llegar a otra flor es capaz de convertir la flor en un fruto, que poco a poco irá creciendo hasta que, maduro ya, cae al suelo para con un poco de suerte convertirse en otro gran y precioso árbol con el que seguir el ciclo.

Melocotonero amarillo de agosto

Si Soledad, si, para los científicos el misterio de la vida tiene grandes explicaciones, para mi sigue siendo milagroso que la evolución se haya desarrollado de formas tan diferentes y tan precisas. En una pepita de una manzana, causa primera de la polinización del insecto, va desde la capacidad de generar un nuevo individuo hasta la genética que debe regir al mismo durante su vida y la vida de los que le sucedan. Una maravilla, en fin, que se nos puede aplicar a nosotros mismos, Soledad.

Paraguallo

Siguen repicando las gotas en el cristal de la ventana, sigo viéndote reflejada en ella como una magnifica reproducción que me anima, y sigo esperando la primavera que seguro que llegara cuando te vea…

Ciruelo friar

Primavera, Soledad, que se acerca poco a poco, en medio del triste y frio invierno, a través de los recuerdos y de los deseos. Recuerdos que vienen y deseos que rebullen dentro de mi y a los que contengo. Si al deseo le diese libertad estaria buscándote para estrecharte entre mis brazos, pero la cordura y a responsabilidad se imponen a la locura.

Prunus triloba multiplex

Recuerdos de primavera, Soledad, recuerdos de ti…
Hasta pronto
Antonio

miércoles, 28 de enero de 2015

FLORES CON POESIA CCXXVII.- Clásica.

Nuestra poetisa de hoy, nació en un pueblo de la provincia de Lugo, Chantada, en el año mil novecientos veintiséis.
Hija de un político de la época, Pilar Vázquez Cuesta, tuvo que moverse por España, realizando sus estudios de Bachillerato primero en Valladolid y terminándolos en Madrid, ciudad esta ultima en la que obtendría el titulo de Licenciada en Filosofía y Letras en mil novecientos cuarenta y seis.


Ese mismo año obtiene una beca para estudiar en la Universidad de Coímbra, que marcará para siempre su vida. También la marcaran las tertulias a las que asistía en verano con poetas como Josefina Aldecoa, Eugenio Nora y Victoriano Cramer entre otros, en tierras leonesas en época de verano.
Se dedica al portugués en cuerpo y alma, es uno de los personajes del lusitanismo académico español yen mil novecientos cuarenta y nueve pública su Gramática Portuguesa. Ese mismo año obtiene por oposición plaza de Archivos y Bibliotecas. Catedrática de Portugués en la Universidad de Salamanca y Catedrática Honoraria por la Universidad de Santiago de Compostela.



A Pilar Vázquez Cuesta se la desconoce fuera del mundo de lo lusitano y muy poca gente la reconoce como poeta o poetisa, siendo una poeta de la época de los “ismos” fantástica que, colaboró con multitud de revistas poéticas y literarias. Padece desde 2004 una terrible enfermedad.
Os dejo una poesía que espero que os guste.

 
CLÁSICA
Joven dios de los músculos exactos,
bellos cual un poema.
La tarde desvelada sueña el Ática
de la lejana Iberia…

 
Tus manos son de plantador de olivos.
Los campos tú gobiernas
- ondulantes colinas azuladas -
como mansas ovejas.

 
Vida azul, muerte azul, a pleno día.
Hay miel y crece hierba
en tu clara mirada sin preguntas,
como la primavera.

 
Cava, descubre, erige, alza a los aires,
nítido el sueño, de la promesa nueva.
Se deshacen las sombras sin bulto ni armonía.
El sol dora la tierra.
--o0o--
 



Por hoy, nada más. Espero que os haya gustado esta poetisa.
Sed felices.
Antonio

domingo, 25 de enero de 2015

Los fantasmas de mi casa.-

 
Cuando nos trasladamos a nuestra vivienda actual, hace ya veinte años, no esperábamos encontrarnos con los acontecimientos que se dieron al cabo de un tiempo.
La vivienda era agradable, capaz de albergar a los siete miembros de la familia, a los dos perros y a la cotorra, dando espacio a cada uno.
Todo empezó un día que escuche una conversación entre mi mujer y una de mis hijas en la que hablaban de presencias en la casa. Pregunte y obtuve por respuestas que ellas tenían la sensación de que había alguien, que no era de este mundo, conviviendo con nosotros en la casa, incluso se percibían malos olores (olores que yo había achacado a un mal funcionamiento de cañerías de desagüe)
 
La cosa empezó a ponerse seria cuando un día festivo, que comíamos los siete en casa, mi mujer que venía andando por el pasillo con la bandeja del aperitivo fue a dar de bruces al suelo. Un estrepito bestial y mujer y bandeja por el suelo, vasos rotos y el aperitivo esparcido por el suelo.
Solo decía: “Alguien me ha puesto la zancadilla, alguien me ha puesto la zancadilla”




A partir de ese momento empecé a tomarme las cosas en serio, pero más cuando un día que estábamos tranquilamente en el salón, un tomo, de la colección de Blanco y Negro, salió despedido de la parte alta de la librería y fue a parar a los pies de una de las sillas de la mesa del comedor.
¿Cómo salió aquel recordatorio de años pasados volando solo de la librería? Aun nos lo seguimos preguntando. ¿Cómo era posible que aquel volumen de mas de un kilo hubiese volado casi tres metros.

Después con los sucesos siguientes comprendimos definitivamente que había que pedir ayuda aunque nos íbamos haciendo a la idea de tener que compartir vivienda con nuestros fantasmas invisibles.
Una tarde mis hijos estaban de cháchara con amigos y primos en el salón de casa con las puertas que dan al hall abiertas.
Mi sobrina de repente vio entrar a una persona que no conocía y pensó que era alguien de fuera que había venido. Lo comento con mi hija y sabiendo que nosotros no estábamos en casa fue con uno de sus primos a investigar. No había nadie. Se miró por toda la casa y no se descubrió a nadie ni a nada.
Otro día una botella de dos litros de Coca-.Cola empezó a desplazarse sola por el suelo ante el pasmo general de la concurrencia. La botella estaba detrás de las mesas del centro de sofás y a su lado no había nadie que pudiese tocarla y menos desplazarla.
A mí personalmente a parte de la caída del libro, que solo oí, no la vi, hasta ese momento no me había pasado nada en particular y no había visto nada tampoco, pero ante tal cantidad de historias algo realmente tenía que estar pasando.
Los que sentían la presencia de esas “animas”, decían que por las noches tenían la sensación de que les agobiaban, que no dormían a gusto y que sentían como si estuviesen arrimándose a ellos.


A mí personalmente me han sucedido dos encuentros que os voy a narrar a continuación:
Una noche sentado en un sofá de casa, con las contraventanas de la calle echadas, las luces apagadas y solo la televisión encendida; me estaba fumando el último cigarrillo del día. Cuando el cigarrillo estaba por la mitad, eso lo recuerdo muy bien, apague la televisión y me quede a dar las dos últimas chupaditas al cigarro con la luz apagada.
De repente, como si surgiese de detrás del sofá, una luz rectangular, un poco más grande que un folio y de un grosor de medio centímetro empezó a correr por el respaldo en dirección a la zona de asiento. No era una ilusión. Aquello tenia volumen y parecía amoldarse de una manera increíble al respaldo del sofá y a un cojin de esos pequeños que se ponen de apoyo.
No me asuste. Es más me quede mirando aquello asombrado. Vi como descendía lentamente y poco a poco se introducía entre el respaldo y uno de los tres cojines, hasta que desapareció totalmente.
Tan extrañado estaba y tan tranquilo que decidí levantar el cojín a ver se allí debajo seguía aquella cosa brillante, con volumen y luminosa. Pero allí no había nada.
Me quede un rato más en la oscuridad del salón y no pasó nada. Y muchas noches que me he sentado a oscuras aquello no ha vuelto a repetirse.
Pero lo que sí es cierto que a los cinco minutos iba encendiendo las luces de toda la casa para llegar a mi dormitorio.
Cuando lo conté en casa todos me dieron la bienvenida al club de los fantasmas.
A mí me pasaba lo que a santo Tomas: había que ver, para creer.
El segundo encuentro me dio cierto miedo.
Tenía que sacar a mi perra, era de noche.
En el hall de casa le puse la cadena, abrí la puerta de la escalera, apague la luz y salí al descansillo. La perra, muy tranquila ella, al salir se paro ante el tramo de escalera y gruño. Lógicamente giré la vista hacia donde miraba la perra y en la meseta intermedia como si estuviese sentado se veía la figura de una casulla de monje sin nadie dentro.
Había cerrado la puerta y corrí a dar la luz de la escalera, mientras la perra seguía mirando hacia la meseta.
Cuando di la luz y volví a mirar, allí no había nada y la perra quería subir a husmear.
Abrí de nuevo la puerta de casa y entre a beber un vaso de agua y a que se me quitara el susto.
Hace tiempo que parece que se han marchado. Ya no notamos presencias, ni que las cosas cambien de sitio o que desaparezcan sin motivo alguno. Pero aquellos años fueron realmente duros para los que lo sentían, tanto que estuvimos a punto de cambiarme de casa.
Nada más, espero que sensaciones y vivencias de este tipo no las tengáis, pues aunque no te asustes, siempre dejan un resquicio de interrogación, cuando no de temor.
Sed felices.
Antonio

viernes, 23 de enero de 2015

Reflejos:¿es Madrid o es Dirdam?

Ahí fuera está nevando. Bueno cae aguanieve, nieve y a veces graniza. Estamos en ese momento de transición en que el frío deja paso a algo más de calor.
Y estando metido dentro de casa, me he puesto a repasar fotos de un disco antiguo y he encontrado estos reflejos, entre otros, en los balcones, ventanas, escaparates y lunas de autobús de Madrid.
Las grandes ciudades son un enorme muestrario donde se mezclan realidad y mentira, linealidad y deformación, realidad y fantasía en un mismo lugar, en un mismo punto. Al fin y a la postre las grandes ciudades nos dejan ver su otro yo en las imágenes invertidas de sus vidrios.
Ciudades dentro de una pastelería o de una tienda de ropas que no son reales, pues como tales no existen, hay que darles la vuelta. Son fantasmas que están ahí, en otra dimensión que va cambiando de acuerdo a la iluminación del día y de la noche.
¿Qué no es verdad? Seguidme y os muestro un mundo nuevo que se descubre cada día en los paseos que hagamos por cualquier calle de nuestro entorno. Vamos a ello:
comencemos el paseo en pleno centro de Madrid, la Puerta del Sol.

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Puerta del Sol

Al fondo de la Puerta del Sol existe una pastelería de hace muchos años está allí. Hace tanto tiempo que esta abierta que en ella se introduce el resto de la Puerta del Sol, mientras un anuncio de roscón nos indica que lo que vemos no es real. Las botellas parecen apoyarse en las terrazas de los edificios, sin estar, pero estando. ¿Pasteles fantasmas o edificios fantasmas? Quizás el reflejo sea de los pasteles o quizás de los edificios…
Muy cerca de la Puerta del Sol está la Plaza Mayor. Mayor porque en su momento era la más grande de Madrid.

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 Plaza Mayor

 La plaza de estilo totalmente herreriano es un rectángulo perfecto que en sus esquinas tiene sendos arcos que abren la plaza a la ciudad, amén de otros tantos en sus fachadas, siendo el más conocido el arco de Cuchilleros.
Aquí la veis reflejada en un restaurante, nuevo negocio de la plaza de cara al turismo, de su fachada sur. La debí hacer por Navidad, pues en el centro del reflejo se ven las casetas de venta de figuras del belén y artículos de broma. Todo se mezcla.
Subimos desde allí a la Gran Vía. Arteria moderna que se realizó a principios del S.XX y que se ha convertido en uno de los ejes transcendentales de la capital.

 
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Gran Vía: edificio de la Telefónica

En este caso la imaginación y la deformación se entremezclan en el reflejo del edificio de la Telefónica en el parabrisas de un autobús.
Cuelgan del autobús aun las iluminaciones navideñas acoplándose al plexiglás del parabrisas que esconde en la sombra la figura del conductor. Un semáforo en verde esta a la izquierda de la calle, y esto no es Londres, es Madrid. ¿Es Madrid o es Dirdam? A vosotros os dejo elegir.



 Edificios modernistas en la Gran Vía

Prácticamente enfrente del edificio de la Telefónica, existe un comercio de ropa en el que los fantasmas esconden sus cabezas o dejan verlas insinuándose.
Las luces de la ciudad quieren esconderse dentro del escaparate, pero no, son las propias luces del escaparate que nos están engañando. A esas horas las luces de la Gran Vía están apagadas.
Los edificios modernistas de la Gran Vía se reflejan placido en el cristal escondiendo su verdadera identidad, son sus fotocopias del mundo de los reflejos, de los sueños del otro lado, de la vida invertida que anda al unisonó pero al revés. Esa mezcla de realidad y ficción está impresa en cada visita a un escaparate.


Calle Alcalá

Un poco más adelante en plena calle de Alcalá otro edificio neoclásico nos muestra en sus balconadas un aspecto distinto. Cada ventana ofrece un panorama distinto de los edificios del otro lado de la calle, incluso en alguno de los vidrios de dos hojas se ven dos figuras distintas.
¿Cuál de ellas es la verdad? ¿Qué imagen nos ofrece una visión real del otro lado de la calle?

Buhardilla Banco de España en C/ Marqués de Casa Riera (Ya no existe)

A escasos cien metros de esta fachada en la calle Marqués de Casa Riera, una representación desenfocada y misteriosa de una de las buhardillas del Banco de España, un recuerdo que hoy en día es ya imposible ver. El metal que cubre una marquesina no es capaz de reflejar enfocada la imagen.
Una imagen de la buhardilla que parece dolorida, como si tuviese retortijones; los aleros se curvan como si una fuerza misteriosa tirase de ellos para destruirlos; las jambas parecen querer comprimir a las hojas de las ventanas y los frontones se comprimen en un esfuerzo titánico por mostrarse en su verdadera dimensión. ¿Cuál es su dimensión? ¿La nuestra o la que nos muestra la plancha de metal? Quizás sea que nosotros somos incapaces de ver un mundo distinto al nuestro y esos mundos quieren mostrarse en su dimensión, en el reflejo.


Edificios frente al Museo Reina Sofia

Nos acercamos al Museo Reina Sofía. Como un fantasma su fachada se refleja en los cristales de los modernos ascensores. Un edificio del pasado que era un hospital y donde los cadáveres de las personas fallecidas en extrañas circunstancias iban a ser diseccionados por los forenses para descubrir las causas del óbito.
Dicen que de noche en estas cristaleras se ven ánimas que discurren fantasmales por las vidrieras. ¿Será el reflejo del edificio un fantasma de su antiguo uso? No lo sé, pero podría ser.

Paseo de la Castellana

Entramos en el Madrid moderno, ese Madrid que sustituyó los palacetes de la Castellana por modernos edificios de vidrio y hormigón que han configurado una nueva visión cuando se pasea. Ahora a un lado y otro del Paseo de la Castellana, enormes moles de cristal se elevan al cielo dejando un perfil distinto de la ciudad de hace unos años.
No hace falta pasar de un lado al otro para ver los distintos paisajes urbanos sino que mirando a las vidrieras puedes contemplar otros edificios modernos o antiguos. Eso si deformados por la visión de otra esfera, de un mundo que podemos llamar la cuarta dimensión urbana. El más allá de la otra ciudad que se mueve en la esfera del reflejo y que va cambiando a tus ojos según tus pasos caminan en una u otra dirección.
Cuando el Paseo de la Castellana llega a las proximidades de Chamartín, la meca del fútbol madrileño ofrece también su versión de una vista de los alrededores deformados por las ganas que tienen estos de ver jugar a los merengues.

Estadio Santiago Bernabéu

Ventanas descompuestas, barandillas retorcidas y vidrios que reflejados reflejan a su vez el mundo que ellos perciben; parece como si el dolor se mostrase en todo su apogeo en esa estructura que deformada por los vidrios del Estadio Santiago Bernabéu.
Hasta un cartel que podéis ver en lo alto de la vidriera parece estar corriendo por la cumbrera festejando un gol del equipo blanco ¿Realidad o ficción? Quizás algo de las dos cosas, quizás solo la primera o solo la segunda. Pero lo que está claro es que esa cuarta dimensión está ahí, y de alguna forma se deja ver enseñándonos su hábitat.

Nada más por hoy. Espero que no os haya parecido demasiado loco con mis palabras. O quizás si; quien sabe donde está la locura y su reflejo, que no es otro que la cordura.
Sed felices, que esto no tiene ningún reflejo.
Antonio

miércoles, 21 de enero de 2015

Mirando las copas de los árboles, me gustaría ser poeta.-

 



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La experiencia de pasear por el Real Jardín Botánico de Madrid es siempre fantástica y más en la maravillosa tarde con la que nos resarció Madrid de las nieves del día anterior; a siete grados de temperatura al sol y con una maravillosa luz con que la tarde, ya cansada, quiere hacerse noche.

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Me gustaría ser poeta y poder describir en unos versos las sensaciones que causan en mi estos maravillosos árboles desnudos, que elevan sus copas al cielo intentando alcanzar las nubes.

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Cae el sol; él, da esa luz maravillosa de los atardeceres de Madrid cuando el cielo está limpio y hay alguna pequeña nube en el firmamento.
La temperatura bajaba con cada instantánea pero la ilusión y el goce de la visión que a mí alrededor se mostraba, valía de estufa con la que calentar el cuerpo y el alma.



Me gustaría ser poeta, saber describir los contrastes de luz y sombra en tres versos endecasílabos rimados en consonante, pero mi capacidad poética no es lo suficientemente buena como para intentarlo.



Chopos, olmos, plátanos, manzanos, palmeras, pinos, árboles exóticos y arboles del amor se convierten en esqueletos vivientes, bellos y trasparentes, que enseñan sus brazos desnudos, que enlazan unos contra otros, como si en un abrazo eterno quisieran fundirse.


La luz, esa luz me gusta, lo inunda todo. Las sombras de los gigantes se proyectan en los paseos y en los parterres ahora vacíos de flores y plantas. Las sombras, dibujan en el suelo copias sublimes de lo que vemos alzarse en el aire.






El paseo, contemplativo, te ayuda aserenar el espíritu inquieto. La grandeza de los arboles a tu alrededor te enseña la pequeñez de nuestro transito a su lado. 






Dentro de dos días, a finales de febrero o principios de marzo, comenzaran a espesar sus transparencias y día a día iremos perdiendo la visión de las copas. Unas por las propias hojas, otras por las hojas de los otros árboles.



El paisaje del Real Jardín Botánico se convierte en un escenario donde los telones son transparentes,pero a la vez están llenos de significados que los árboles han ido acumulando a lo largo de sus casi trescientos años de existencia.





Me gustaría trasmitir sensaciones de calor en un desnudo mundo helado que quiere despertar al primer rayo de sol tibio. Un mundo que muchos piensan que esta muerto y realmente sigue latiendo aprovechando las reservas que ha acumulado durante el verano. 






Me gustaría ser poeta, pero solo soy observador…

Sed felices
Antonio

lunes, 19 de enero de 2015

FLORES CON POESIA CCXXVI.-Casi un poema de amor.

Nuestro poeta nace en Tárrega, provincia de Lérida en el año mil novecientos veintiséis, es por lo tanto de la generación del cincuenta.

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Aster

De pequeño alterno la vida entre su ciudad de nacimiento y Fraga ya de Aragón, hasta que fue mandado Barcelona a realizar sus estudios de bachillerato.
Alfonso Costrafreda, inició la carrera de Filosofía y Letras en Barcelona y es allí donde entra en contacto con poetas y hombres de letras como Gil de Biezma y Carlos Barrios entre otros.
Dejo su carrera de Filosofía y Letras y se traslado a Madrid, donde a mediados de los años cuarenta del siglo XX se matriculo en Derecho.
Es en Madrid donde conoce a Vicente Aleixandre, del que será amigo y guía en el mundo poético. Seguirá a los poetas de la generación del 27 y como no a Antonio Machado.
En mil novecientos cuarenta y ocho viaja África, y a partir de ahí, aunque su residencia oficial será Madrid, viajara por todo el mundo, siendo finalmente contratado por la Organización Mundial de la Salud como intérprete.
Murió trágicamente en Ginebra, Suiza, en mil novecientos setenta y cuatro, como si su muerte fuese un preámbulo a su último libro de poesía titulado “Suicidio y otras muertes (1974).”

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Santolina rosmariniflora "botonera"

Su obra poética se reduce a cuatro libros titulados:
Nuestra Elegía (1950), Ocho poemas (1951) Compañera de hoy (1956) y el ya citado anteriormente.
En Alfonso Costafreda se ve al poeta que toma la posea como un algo sagrado intentando encubrir el mundo en el que vive y con el que no está de acuerdo.
Os dejo un poema que me gustaría que me enjuiciaseis y me dejaseis un pequeño comentario.

 
CASI UN POEMA DE AMOR

 
Oh muchacha, tú, la más blanca, laque tenías
trenzados los trigos del cabello,
y verdes los ojos, que como pájaros
hacia el deseo parecían escapar.

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Pyrus salicifolia pendula

Oh tú, la más pequeña, la que yo siempre quise,
escúchame, diré… ¿Cómo te llamas?
Mi poema se adentra hacia el sur de tu nombre,
hacia los madrigales de sus letras: hacia
esa música que en el aire formaran.

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Kolkwitzia amabilis

Oh muchacha, mujer, cuerpo embriagado,
escribo para ti, hacia ti refiero
mi canto. ¡Cuantas veces soñé para tenerte!
Todos alguna vez te deseamos,
y a ninguno quisiste ser infiel.

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Pasiflora

Ahora, en esta noche, lejos de la ciudad, de las calles,
que tu paso o la lluvia acarician,
oigo la multitud hacia tu cuerpo,
y me duele en la carne cada espiga que entregas.
--o0o--

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Osteospermum fruticosum

Nada más por hoy.
Sed felices.
Antonio

viernes, 16 de enero de 2015

Himenópteros y una araña de un día de junio de 2014.

No soy entomólogo, ni tengo gran idea de cada uno de los distintos insectos que fotografió, pero disfruto viéndolos moverse en sus ambientes, luchar pos su supervivencia, disputar sus territorios y disfrutar de todo aquello que a su alrededor les da un beneficio.




Tampoco soy fotógrafo. Las cámaras han puesto a mi disposición poder acercarme a un mundo maravilloso al que muchas veces no prestamos la atención requerida. Un mundo de seres, por lo general pequeños, que conviven con nosotros y que gracias a ellos nosotros vivimos.


Las fotos de hoy son de un día de junio del año 2014 realizadas casi todas ellas en el Real Jardín Botánico de Madrid. Siempre que voy a él, me llevo la tele de 300 mm y un macro de 60mm porque las flores también se pueden macrofotografiar. Y en este caso se dio bien la fotografía de himenópteros que estaban aprovechando el néctar de las flores y su polen para alimentarse.
Hay también una araña, que fotografié en una espiga de gramínea que parece tener ahí su guarida.
Al fin de cuentas son detalles que captan las máquinas y que gracias a Dios, mis ojos ven y mis dedos obedecen la orden de apretar el disparador de mi máquina.
Las fotos de una mañana, sin más comentarios. Espero que os gusten.




A lo largo de todo el tiempo que llevo observándolos, jamas ninguno me ha picado. También es cierto que jamás se me ha ocurrido tocarlos o molestarlos.


La verdad, atemoriza un poco ver el abdomen de esta abeja.








En los himenópteros pueden verse infinidad de especies emparentadas y completamente distintas.


Los insectos también buscan sus lugares para copular y reproducirse. Estos dos han elegido la flor de un cebollino para hacerlo.



Sed felices.
Antonio