martes, 28 de junio de 2016

Del barro de la tierra al capitel como elemento adoctrinante.

El otro día, revisando unas fotos comprendí, creo, el porqué de tantas maravillas grabadas en capiteles, cornisas, fachadas etc. durante la época románica.

Mural existente en Santo Domingo de Silos. Las lineas rojas son un posible supuesto.

Pero para ello tenemos que desprendernos de todos y cada uno de los inventos que a lo largo del último milenio el hombre ha ido desarrollando y sobre todo de aquellos de los trescientos últimos años.
Pongámonos en situación en cualquier poblado de nuestra geografía, por encima del Sistema Central a partir del año 900.

Santo Domingo de Silos en la actualidad. Quitar el asfalto y sustituirlo por tierra

He cogido como referencias la aldea de Silos, creada a partir de la fundación del monasterio de Santo Domingo, Alquezar, La Selva del Campo, Revilla de Santullán y Uncastillo. Como capiteles he escogido uno doble de Silos, uno de Santa Maria la Real de Nieva y un relieve casi desaparecido de la Iglesia de La Vera Cruz en Segovia, todos ellos muy relacionados con el Nacimiento, la Adoración y la Huida a Egipto.

La Selva del Camp. Arco en la muralla. Calles estrechas que yo pise de barro no hace mucho.

Santo Domingo de Silos estaba rodeada de una muralla y la aldea pertenecía al convento; Alquezar dormitaba y se protegía bajo su castillo; La Selva del Campo o del Camp, fue una ciudad romana amurallada y luego un lugar de frente y Uncastillo un paso adelante en la Reconquista aragonesa como demuestra la calidad y cantidad de sus iglesias.

Uncastillo. Si no recuerdo mal acceso al barrio judio

Según se avanzaba hacia el sur, las aldeas iban poco a poco tomando forma. Aquellos pequeños núcleos que surgían, nacían bajo la defensa de una fe y por lo tanto había que cuidar de ellos desde el punto de vista espiritual.
Por otro lado, la mayoría de los habitantes de la época no sabía leer, y mucho menos escribir, y por lo tanto la cultura era muy escasa, por no decir nula. Solo algunos grandes señores, junto con las congregaciones religiosas,tenían acceso al conocimiento.

Revilla de Santullan, Palencia. ¿Esta parte puede parecerse al poblado primitivo?

Pero adentrémonos en los pueblos. ¿Cómo eran? Recordemos que hablamos de villas y pueblos de los siglos X, XI, XII y XIII.

Alquezar, ciudad oscense refugiada en su castillo y sus montañas

El labrador necesitaba una casa donde refugiarse. Allí tenía que vivir en condiciones de mínimos. Las casas solían ser de adobe o a lo sumo de piedra toscamente ejecutada, con pequeñas ventanas y una puerta que servía para poder entrar con la mula y el carro en caso de tenerlo.
Las viviendas solían ser de una sola planta, dos a lo sumo y animales y personas convivían en el mismo recinto.

Construcción seguramente de tiempos modernos (S.XVIII) donde se ha aprovechado piedras antiguas. Fijaros en la viga cargadero de la ventana y en la pilastra del mismo material a la izquierda. Dimensiones exageradas en relación a las medidas del hueco

Las calles eran de tierra, de la misma tierra que los suelos iniciales de sus viviendas, que en épocas frías se convertían en lodazales intransitables, lo que llevaba a unos meses de calma en las zonas fronterizas, dejándose por lo general las guerras para los meses de primavera y verano, pensando eso si, en terminarlas a tiempo de recoger las cosechas, que eran el sustento.

Doble capitel de Silos. 

En los cortos días de invierno, las chimeneas tenían que estar encendidas constantemente tanto para calentar las casas como para cocinar. No había otra distracción que reunirse para hablar y comentar  con vecinos y trasmitirse historias que unas veces eran ciertas y otras salían de la transgresión de un acto inicial convertido en mito y leyenda a través de cientos de conversaciones distintas, llegando al final a convertirse en superstición.

Anuncio del nacimiento de Jesús a los pastores en Belén.

Y las supersticiones estaban a la orden del día. El miedo a todo aquello incomprensible era sustancia de cultivo para crear nuevas. Había que buscar lugares donde calmar los miedos, los terribles miedos a la negrura de lo desconocido y enfocar aquel miedo en una dirección determinada.

El capitel doble de Silos por la otra cara

Los templos eran el refugio y la escuela.
En ellos había que cobijar a la gente en casos extremos y a la vez confortarlos espiritualmente y enseñarles la religión y no hay nada como la imagen para  qué por los ojos el ser humano aprenda, por lo menos, historias de Dios y de los hombres. 

María visita a Isabel

En los monasterios se daban dos condiciones que el pueblo llano no tenía: una, por regla general los conventos y abadías nacían bajo el auspicio de la Corona o de un noble adinerado; la otra que con la cesión del terreno para edificar se concedían tierras en los alrededores, incluso a veces a mucha distancia, que iban aumentando con el paso de los años con donaciones de todo tipo.

El ángel le dice a José: "levantate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto..." Mateo 2,13

Estas dos condiciones aportaban el dinero suficiente para la creación del monasterio con su iglesia, claustro y zona de propia de monjes.
Y llamados por la nueva construcción acudían a ellos distintos maestros constructores, que siguiendo los dictados del abad o del prior, organizaban todo un “catecismo en piedra” con historias del Nuevo y Antiguo Testamento, leyendas pavorosas apoyándose en el bestiario, educativas como las faenas de la tierra y humanas en las que solían aparecer escudos reales y nobiliarios, oficios, etc. etc.

Fijaros en las dimensiones de los sillares para formar la ventana. Sto. Domingo de Silos

En aquella época, recordad que no existía nada de lo que hoy es habitual entre nosotros, era fácil para el monje culto, que también los había muy incultos, enseñar tanto la doctrina como atemorizar a la gente con historias de enormes monstruos que guardaban los lugares sagrados y devoraban a las almas pecadoras. Y si no, ¿por que esas bestias? Grifos, arpías, anfisbena, leones, dragones etc. protegían las entradas a la casa de Dios, su interior y los claustros adosados.
Por ello la función del maestro escultor era imprescindible.
¿Os imagináis las caras de aquella gente el primer día que entrarán en un claustro o iglesia recién terminada? Iban al lugar donde sus miedos y sus gozos recibían la bendición. Sus supersticiones eran presa fácil para el monje. El infierno podía ser la palabra mas terrible que escuchar… Pero también conocer y ver a través de las esculturas. Debía ser muy fácil para un clérigo reunir alrededor de un capitel cada fiesta al pueblo y explicarles su significado.
Me imagino al pueblo llano escuchando al monje explicando el capitel doble de Silos que trata cuatro temas del nuevo testamento: El ángel anunciando el nacimiento de Jesús a los pastores, el encuentro de María con Isabel, el sueño de José en el que el ángel le dice que coja al niño y su madre y huya a Egipto y la propia huida. 
Los relieves y bajorrelieves, las esculturas y los capiteles eran el paso decisivo para enseñar. Había que aprender y trasmitir una religión que era la base de la Reconquista. Se luchaba por recuperar uno territorios pero también para recuperar en aquellos una religión.

Adoración de los Magos, casi desaparecida, en la puerta sur de la Vera Cruz de Segovia.

El otro capitel presente en esta entrada es la Huida a Egipto, del monasterio de Santa María la Real de Nieva, un capitel románico tardío.
Y en relación con el tema el relieve casi desaparecido de una adoración sobre la puerta sur de la iglesia de la Vera Cruz segoviana.
Me imagino el retorno a sus casas de esos hombres y mujeres después de haber escuchado las explicaciones. Ya había de nuevo luz en los corazones.
Cuantas explicaciones me hubiese gustado escuchar, de los monjes, de muchos de los capiteles existentes en nuestros monasterios e iglesias y que suponemos lo que son, pero que a ciencia cierta no podemos aseverar.

La Huida aEgipto. Santa María la Real de Nieva, Segovia

Esto que he escrito hoy apoyándome en fotos de viajes, es una meditación, una especie de intento personal de imaginar aquella época.
Y porque no trasmitiros este pensamiento entre lo que debía ser un pueblo tosco, apegado a la tierra, y un lugar sagrado y relativamente rico como eran las abadías, por otro lado lugar seguro donde refugiarse espiritual y materialmente.

Santo Domingo de Silos. ¿Podemos retroceder en el tiempo limpiando la mente?
Como veréis no es una entrada científica, ni siquiera un conato de ello, es sencillamente un pensamiento mio comunicado. 
Espero no haberos cansado con mis palabras.
Sed felices

Antonio 

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